El Velo se rompe, y con él todo lo que sostenía. Te quedan tres formas de no desaparecer: sellar lo que aguanta, cosechar lo que cae, o reescribir lo que nunca fue. Elige rápido. La Nada ya ha empezado a borrarte.
El que aguanta cuando todo lo demás cede. Su paciencia es la forma de una puerta cerrada.
Tres respuestas a la misma pregunta: ¿qué harás cuando todo lo que te importa empiece a desaparecer? Ninguna es limpia. Sólo una será tuya.
Se arrodillan frente a la grieta y la sellan con lo único que les queda: su propio cuerpo. Los Ancorath no ganan partidas. Las sobreviven.
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Cada muerto es combustible. Cada derrota, un botín. Umbralios no llora a sus caídos: los exprime. Golpea antes de sentir.
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No aceptan las reglas del tablero. Las reescriben. Costes, turnos, destinos: todo es borrable si tienes la pluma correcta. Ganar nunca fue el objetivo — tener razón, sí.
Descargar códice →Cada carta es alguien que ya no está — o algo que todavía insiste en existir. Nombres que alguien gritó una vez. Formas que ya no caben en ningún idioma. Tú eliges cuáles bajan contigo al tablero.




Tres líneas: Frente, Santuario, Retaguardia. Cada carta pelea en su lugar — y por su lugar. Mantén dos líneas consecutivas durante dos rondas y el Velo te reconoce. Ganas tú.
Tres sub-mecánicas, una por allegianza. No son estilos decorativos: son tres formas incompatibles de entender qué hacer con lo que se rompe.
No es un reloj: es una cuenta atrás compartida. En 3, 6 y 9 borra cartas del juego para siempre — no del turno, del juego. Si llega a 12, el Velo se rinde. No ganas tú. No gana nadie.
Nadie iba a recordar esto. Alguien lo dibujó igual. Mira antes de que la Nada también lo borre.
Abre el tablero antes de que la Nada ocupe tu silla. Alfa jugable en el navegador, print & play descargable, o construye tu propio mazo.