Tres relatos canónicos de Inframundis. Tres voces civiles, desde la periferia de los tres Credos. Nadie les pidió que dejaran constancia. Precisamente por eso escriben.
Los códices no son manuales. Son ficción canónica: testimonios en primera persona intercalados con documentos oficiales censurados, cartas, fichas clínicas y actas. Cada uno pesa ~30 minutos de lectura. No hay orden obligado.
Si quieres empezar por la melancolía que aguanta, ve con Serna. Si prefieres la culpa sistémica, con Drev. Si te llama el horror metafísico tranquilo, con Issa.
¿Solo quince minutos? Lee fragmentos curados — cuatro extractos por códice, cada uno con enlace al capítulo completo.
Cada códice es lo que escribió alguien que no debía escribir. Madre. Funcionario. Archivista desajustada. El canon oficial está en los Archivos. Esto es lo que se cuela por debajo.
"Tres kilómetros es la distancia exacta a la que puedes ver la luz de la torre sin oír los gritos." Una tejedora del Quinto Anillo escribe sobre la hija que entregó a la Orden hace nueve años, los documentos que no debería tener, y la noche que la torre se apagó once minutos.
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"Un niño en Ancorath aprende que el deber duele. Un niño en Umbralios aprende que todo tiene dueño." Un tasador de mundos evalúa candidatos para extracción y firma cada informe con su nombre. En el margen, fuera del formulario, escribe cómo se llamaba el mundo antes de ser un número.
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"Tengo dos versiones de la muerte de mi hermano." Una Palimpsesto del Instituto del Velo documenta lo que sabe sobre Nexivara y sobre sí misma, intentando que las cosas existan en un solo sitio. En una sola versión. Si eso es posible para alguien como ella.
Leer códice → ⬇ Descargar PDF"El Sello ofrece cuerpos al muro. La Cosecha llama futuro a lo que aún puede extraerse. La Reescritura mira el universo como una norma mal escrita y se atreve a corregirla. Todos juran que lo hacen por la supervivencia. Todos tienen pruebas. Todos dejan ruinas."— Biblia Emocional de Inframundis